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Monday, September 28, 2009

flaky

also adj., -i·er, -i·est.
  1. Made of or resembling flakes.
  2. Forming or tending to form flakes or thin, crisp fragments: flaky pastry.
  3. Slang. Somewhat eccentric; odd: "that slightly flakey quality, in joy as well as in grief, that prepares us subtly for the mad scenes to come" (Village Voice).
flakily flak'i·ly adv.
flakiness flak'i·ness n.



(var sp. flakey) Subject to frequent lossage. This use is of course related to the common slang use of the word to describe a person as eccentric, crazy, or just unreliable. A system that is flaky is working, sort of — enough that you are tempted to try to use it — but fails frequently enough that the odds in favor of finishing what you start are low. Commonwealth hackish prefers dodgy or wonky.

Sunday, November 18, 2007

Social awkwardness

Habito en los silencios incómodos. No pienso decir nada, alargaré este momento todo cuanto sea capaz, hasta que no puedas aguantar más y lo rompas con algún comentario trivial. Crees que te devuelvo la sonrisa, pero no es por compromiso. Estoy disfrutando.

Me alimento de las risillas nerviosas. Esperas que conteste, pero absorbo tus palabras sin devolverte más que un gesto vago, conforme. Te encoges de hombros, miras tus manos. Siguen en su sitio. Se te acaba el ritual de gestos de relleno. Me miras de nuevo y me diriges un gesto afirmativo. Sí, aquí estamos. Ni me muevo, sigue siendo tu turno. Todo tuyo.

Los titubeos me excitan de forma inimaginable. Desvias la mirada y finges dirigirla a algo que súbitamente requiere toda tu atención. Confundes mi serenidad, ignoras que mi ritmo cardíaco supera al tuyo con creces. Cuando oigo tu suspiro, cercano a la desesperación, sólo me falta jadear.

Arritmia

Ciento diez pulsaciones.

Tengo cinco años y acabo de bajar del coche de mi madre. Llego un poco tarde y para compensar ya llevo el baby puesto, lista para el primer día de clase. Al entrar al aula me llama la atención un jersey de color llamativo cuya dueña no reconozco: niña nueva.

Sin previo aviso mis piernas me traicionan y me quedo plantada en la puerta, congelada. Llama su atención y se vuelve hacia mí. Me mira.


Ciento veinte pulsaciones.

Primera mirada, y al devolvérsela me da un vuelco el corazón. Con pausa compensadora posterior, no es una expresión. Sufro mi primera extrasístole ahí mismo. Esa parte del miocardio que no debería tener actividad eléctrica propia genera un impulso que se me propaga al resto del corazón y dispara el latido extra.


Setenta pulsaciones.

He vivido durante más de quince años con miedo a entrar en shock y morir. Me encuentro de forma casi constante al borde de la taquicardia, y temo al día en que ésta se convierta en extrema. Todo por la presencia de esa niña nueva que me aceleró el pulso ese primer día de clase. Sería tan fácil como alejarme de ella, pero no soportaría vivir un minuto dejando al azar el volver a verla.

Nos mantuvieron en la misma clase durante los siete años restantes de educación elemental. Me aseguré de matricularme en el mismo instituto, incluso indagué cuáles serían los estudios superiores de su elección y la seguí, para coincidir con ella en la facultad.

A fuerza de compañerismo, se estableció una vaga amistad entre nosotras. Mi fragilidad cardiaca no me hubiera permitido tener una relación demasiado cercana durante tanto tiempo.


Setenta y cinco pulsaciones.

Sólo la expectación de verla aparecer por la puerta me dispara el pulso. Con más razón de un tiempo a esta parte, ya que no he podido evitar que nuestra distancia se estreche. Un par de amigos íntimos en común y una serie de encuentros casuales está elevando nuestro estatus de conocidas a algo más.

Confío bastante en mi habilidad para mantener el tipo, pero temo que sus gestos amistosos se vuelvan demasiado físicos y revelen mi debilidad.


Ochenta pulsaciones.

Algo se huele. Desconoce los detalles de mi afección, por supuesto, pero algo en su mirada me dice que ha captado más de lo que me gustaría en la mía.


Noventa pulsaciones.

Cita de estudios ineludible. Maldigo al inventor de los trabajos en grupo y a mi insensatez al aceptar formar parte del suyo.

Por si fuera poco los otros tres componentes no estaban libres para el retoque final y hoy somos sólo las dos.

Por supuesto que en la biblioteca no se puede discutir sobre nada. Mi casa entonces, estupendo. Para qué discutir.


Noventa y cinco pulsaciones.

En mi opinión no necesita sentarse tan cerca para convencerme de cuál es la mayor influencia del constructivismo estructuralista. Francamente, dudo que quedárseme mirando a los ojos con la boca entreabierta ejerza ninguna influencia positiva sobre mi incipiente taquicardia.


Cien pulsaciones.

Estoy bastante segura de que besarme sin previo aviso no es algo que mi cardiólogo recomendaría.

Pero yo no pienso en mi cardiólogo, ni en el retumbar de mil tambores de batalla que amenaza con descarrilar. Ya nada más tiene sentido, ni me importa.


Ciento diez pulsaciones.

Mientras caemos en la cama y nos despedimos de las últimas prendas también deja de importarme el zumbido de alarma que mi pecho bombea garganta arriba. No oigo, no veo, no la siento sino a ella.


Ciento quince pulsaciones.

Creí que el corazón me estallaba. Literalmente. Al alcanzar el clímax está más que cercano a escapárseme del pecho.

No consiento que se vaya a ninguna parte. Aún no. Ahora no, con sus ojos en los míos y el mundo en sus labios.


Noventa pulsaciones.

Toda mi vida he tenido la sensación de que me faltaba algo, que estaba incompleta. Siempre he esperado pacientemente, como si tuviera por cierto que vendría. Tendida con ella, empiezo a sentir como la intranquilidad desaparece. Me encuentro completa, puedo sentirlo. Y mi amigo fibroso también. Por fin se está tranquilizando, noto como se relaja.


Sesenta y cinco pulsaciones.

Casi sin darme cuenta mi ritmo cardiaco ha descendido hasta igualar el suyo.


Cincuenta pulsaciones.

Puedes creerlo, de la taquicardia a la bradicardia en apenas diez minutos. No me altero, sería imposible.


Treinta pulsaciones.

Al dejar atrás las veintiocho pulsaciones sonrío, estoy batiendo el récord de Indurain. Comprendo que no hay tiempo para marcapasos alguno. La miro por última vez, durmiendo sobre mí.

Sonrío de nuevo, y cierro los ojos.

Saturday, September 01, 2007

La Baronessa Maionesa i el Duc Suc

Sempre hi ha alguna cosa que cadascú fem millor que ningú. Ningú en el món podria guanyar-nos a això ni encara que ho intentés. Ni encara que es tractés d'una competició, que per descomptat no és el cas.

El problema, si és que es vol veure com a tal, és que no sempre -o més aviat gairebé mai- som conscients de quin és el nostre punt fort. És més, normalment solem estar totalment convençuts -i equivocats, per descomptat- de ser els millors en alguna cosa que no és, ni de lluny, el que millor se'ns dóna en aquest món.

I per a mostra, un botó. El nostre botó serà el cas de la Baronessa Maionesa i el Duc Suc, que feien una parella molt sucosa i saborosa, tot cal dir-ho.

El senyor Duc creia que era el millor en soltar afirmacions categòriques i quedar-se tan ample. I encara que això era tècnicament cert (soltava cada bestiesa d'agarra't i l'home ni s'immutava), en rara ocasió encertava amb les seves categoritzacions.

Clar que pitjor era el de la seva dona, la Baronessa, que es creia la propera Caballé. I per molta semblança física que guardés amb la soprano, fins al major incult musical podia notar la diferència. És com això que diuen: "No sé d'art, però sé el que fa sagnar les meves oïdes".

Així va ser que una tarda, trobant-se el condimentat matrimoni a la sala, va dir el Duc:

- Res en aquest Univers passa una sola vegada.

I tan ample que es va quedar el senyor Duc.

A tot això que la seva muller la Baronessa Maionesa estava a la meitat d'una peça musical molt delicada que estava destrossant sense delicadesa alguna. Davant la categorització del seu marit, que va coincidir amb la part clau de la seva peça, el Do de pit se li va anar per l'altre costat i va esclatar la copa de cristall del bo en mil bons trossos.

Aquests van sortir disparats en totes les direccions, així tant que una bona part va tocar disparar-se en direcció a la cara de la senyora Baronessa. El Duc es va aixecar d'un salt del tresillo que acomodava al seu noble pandero i va córrer a l'auxili de la seva mitjana taronja.

- Amor meu, trocet de cel, ¿què estàs bé?
- No patissis, què encara no em va encetar.
- ¡Quin esglai m'has donat! Per un moment he pensat que et perdia.
- Mira que ets exagerat, home. Total, per una ridiculesa de cristallets...
- ¡I per qualsevol cosa! ¿Què faria jo sense tu?
- Doncs què vas a fer, vell babau, doncs buscar-te una de vint i ser feliç.
- Ai, no diguis aixó... No sabria pas ser feliç sense tu.

I es què en realitat quan de debò el Duc Suc tocava el blanc, encara després de trenta-cinc anys de matrimoni, era al sincerar les seves pors envers la seva esposa la Baronessa Maionesa. Això era una cosa en el que ningú no podria superar-li mai, ni encara que ho intentés.

Casualment es donava el cas que el que millor se li donava a la Baronessa, encara després de trenta-cinc anys de matrimoni, era posar-se-li colorides les galtes enfront de les confessions del seu marit, soltar un "¡Cóm t'estimo, Duquet Suquet meu!" ple d'emoció i plantar-li un petó al nas. Fent pujar el rubor del senyor duc a les seves reals orelles, a joc amb les galtes de la seva esposa.

Friday, August 03, 2007

"Torpezas que se acaban"

Me miras, sin poder mirarme más, diciéndome que podrías seguir mirándome. Y a mí me falla algo, porque te veo, e incluso nos veo, pero no me veo a mí. En tus ojos se me pierde la parte que me aseguras te he dado, y es que sólo puedo verlo, para ti, como nada más que una sucesión de torpezas. Torpezas que dejas atrás.

Wednesday, July 25, 2007

Golden showers

Why do you think it is that, since I met you, the only thoughts that get me off are those of sexually humiliating you? Nothing too brutal, but exposing. Bare, unraveled and unshielded from me.

Before you, it was affectionate and tender love-making that moved me. It doesn't do it for me anymore. Doesn't say anything to me now. I need to see you tamed, ashamed, helpless and submissed. Dominated, humiliated. I have this need to subdue you, to slightly abuse you.

And I'm so sorry. But, no, I'm not going back.

Tuesday, July 17, 2007

El bloc del moment

Arribant gairebé a la fi de l'últim bloc del moment -sempre deixo en blanc els dos primers fulls i l'últim, manies-, faig un repàs a trocets d'alleujament dels dos últims anys (sóc dispersa amb els meus gargots, a estones m'apeteix dibuixar en aquest quadernet, en ocasions ha de ser en paper especial, la majoria en el bloc del moment). Miro, retoco per última vegada sobre traços de les meves jo passades, (recordo que necessito un escaner nou) i dono un passi al meu afany d'exhibicionisme:









Sunday, July 08, 2007

The world in a box

"You have to see this", my friend told me. "It's the most amazing thing I've ever seen". She had found this heavy carved pine box which she didn't have they key for. "What a shame", she regreted. "If only we could open it, it would be the most astonishing sight". Perhaps a little too mucho so, I thought.

She claimed it could show you the whole world through its keyhole. Everytime she neared her right eye as to try and see the inside of the box, she could see places she had only dreamed of seeing. So she said.

"Try it", she urged me. "You won't believe it!". So I leaned in, a little skeptical, and suddenly unbelievably clear flashes of my friend were shot directly to my brain. Like a slide projection, they kept changing, only not only I could see them neatly, but feel them as if I was right there in those scenes, hearing her. I could smell the wet green grass in her yard while she was watering it. It felt like she was riding that bike towards me, into me.

"What do you see? Morocco? China? Is it Brazil? Can you see Sydney?". I didn't answer, I was speechless. "Can you? Can you see the whole world?".

"Yes", I finally spoke. "It's the whole world". I moved away from the box in time to catch her smile.

"Isn't it beautiful?", she wanted to know.

"Incredibly beautiful".

Monday, July 02, 2007

"Escoge tu propia aventurilla: La cueva del espacio-tiempo"

Tú eres el/la protagonista de esta aventurilla; elige entre 7 soluciones diferentes.


ADVERTENCIA

¡No leas toda la historieta seguida, de principio a fin! ¡No te enterarás de nada! En sus líneas hallarás muchas y muy variadas aventurillas. A medida que la vayas leyendo, te verás obligado/a a elegir. De tu decisión depende que la aventurilla constituya un éxito o un fracaso.

Así que, ¡por el amor de los dioses, escoge bien! Serás el/la único/a responsable del resultado final. Te corresponde a ti tomar las decisiones. Una vez que hayas elegido, sigue las instrucciones para averiguar qué pasa a continuación.

Reflexiona antes de escoger, y recuerda que no puedes volverte atrás. Recapacita antes de decidirte por una opción. Tu elección puede conducirte al desastre...

¿Lo pillas? Tío/a, en serio, que te lo pienses bien. Y no me hagas trampillas, que te veo.


1

Estás con dos amigos y un primo un tanto irritante de merendola veraniega en el campo. Nerea, qué mona ella, ha traído la cestita del picnic, y Jordi se ha encargado de alquilar el coche y buscar el monte perdido donde pasaréis la tarde.

Tu primo Gerardo, después de diez interminables minutos de forcejear con el mantelito de cuadros, consigue extenderlo a la sombra de un chopo y los cuatro os disponéis a sentaros cuando Nerea advierte un resplandor a lo lejos.

Decidís acercaros y comprobar su origen, y descubrís lo que parece ser una entrada en el suelo rocoso. Tu primo dice que ahí no se mete ni loco, mientras que Jordi y Nerea sienten curiosidad, aunque tampoco parecen muy decididos. Nerea se inclina más por curiosear, pero Jordi murmura algo sobre estar muriéndose de hambre. Parece que la elección será tuya.

Si decides explorar la hendidura y ver si lleva a alguna parte, pasa al trocito de aventurilla 7.

Si temes que algún pastor os haya robado la merienda y quieres volver a echar un ojo al mantelito de cuadros, pasa al 4.

Si te estás preguntando por qué brillaba un agujero en el suelo, ya somos dos.



2

Decides que te gusta más Nerea, así que le propones iros con los bocatas y las latas de vuelta al misterioso orificio, sin los dos pelmazos que prefieren llenar la barriga a la sombra del chopo dichoso. A ella se le enciende la lujuria en los ojos y accede encantada. Agarráis la cestita con vuestra parte de la pitanza y volvéis al agujero.

Descubrís una cueva con varios pasadizos y, para no perderos, decidís tomar en todas las bifurcaciones el camino de la izquierda. Después de un rato te fijas en que, sobre el techo hay grabados unos caracteres extraños. Se lo señalas a Nerea, que te da un capón - cariñoso, eso sí- y te dice que de caracteres extraños nada, que lo estás leyendo al revés, so cafre.

"Ceremonia del té - Japón, Shogunato Tokugawa" es lo que indica la leyenda. Os encogéis de hombros y seguís adelante. De repente, una brillante luz azulada os ciega.

Pasa al 6.


3

Os vais cada uno por vuestro lado. Jordi no se lo piensa dos veces y es el primero en ir hacia el Pasadizo secreto. Ves a Nerea desaparecer en busca del chupóptero ídolo de su infancia y te lanzas a por tu primo.

Un flashazo te deslumbra y cuando vuelves a abrir los ojos te encuentras en la Estación Espacial Internacional, en órbita alrededor de la Tierra en una altitud de aproximadamente 360 kilómetros. Tienes el buen juicio de no abrir la boca, evitando la descompresión del nitrógeno en tus pulmones. A los diez segundos tu piel empieza a quemarse e hincharse, y antes de perder el conocimiento por la falta de oxígeno, ves al inútil de Gerardo flotando inmóvil a unos metros de ti.

Por suerte, ya no estás consciente para cuando la saliva en tu boca comienza a hervir.

FIN [Si no estás completamente satisfecho con este desenlace, vuelve al 5 y elige de nuevo]


4

Volvéis a la vera del chopo y comprobáis que tanto el mantel hortera como la deliciosa cestita siguen donde los dejasteis.

Os sentáis a mover el bigote y Nerea comienza a hacerte ojitos mientras saca los bocatas de chopped y las cocacolas. Te dispones a hincarle el diente a tu bocadillo cuando notas que Jordi se te arrima más de la cuenta.

Está claro que están por ti. ¡Los dos! Hasta tienes donde elegir, carne o pescado. Sólo tienes que decidirte, dejar al otro con el incordio de tu primo y largarte con tu elegido con alguna excusa sutil.

Si quieres corresponder a las atenciones de la hembra, pasa al 2.

Si prefieres al macho, pasa al trocito 9.



5

Siguiendo la dirección que marcan las misteriosas flechas llegáis a una amplia sala con cuatro entradas a sendos pasadizos. Investigando sobre cada una de ellas, dais con unas letras inscritas que dicen, respectivamente y de derecha a izquierda: "Caza de vampiros - Wallachia, S. XV", "Asesinato de Hitler - Wolfsschanze, 1944", "??? - Pasadizo secreto, 2007" y "Última evacuación - Estación Espacial Internacional, 20 de julio de 2263".

A Gerardo se le ponen los ojos en blanco y se dirige directo hacia el interior de éste último antes de que ninguno podáis detenerle.

Todos estáis de acuerdo en que hay que ir a buscarle, pero Jordi dice que el de las interrogaciones le pica la curiosidad, mientras que Nerea -que, por cierto, sigue sin soltarte- confiesa que siempre ha soñado con conocer a Vlad III El Empalador, pues ha sido su ídolo desde niña, y le encantaría introducirse en el pasadizo que promete un viaje para darle caza.

Si te ofreces para ir a buscar a Gerardo, vuelve al 3.

Si quieres mandar a Nerea a buscarle e irte con Jordi al Pasadizo Secreto, pasa al 12.

Si quieres mandar a Jordi a por tu primo y fugarte con Nerea a conocer a Drácula, pasa al 6.

Si quieres mandarles a los dos al peo y ya que estás, pasar del lerdo de Gerardo, deja de leer. No te fastidia...



6

Nerea y tú aparecéis en medio de un salón de té de Kyoto. Un par de geishas os reprenden por ir con zapatos y se disponen a echaros a teterazos, cuando una tercera se acerca atraída por el tumulto y es víctima de un flechazo, enamorándose de ti a primera vista.

Tu amiga sufre un ataque repentino de celos, y antes de que la sangre llegue al río propones una solución salomónica: aquí hay para todas.

Te lo montas con las dos y termináis siendo un trío de hecho, lo cual no está muy bien visto en el Japón de la Era Edo, pero lo lleváis como podéis y sois razonablemente felices.

FIN [Si no estás completamente satisfecho con este desenlace, vuelve atrás y elige de nuevo]


7

Os adentráis y descubrís que el agujero da paso a una húmeda cueva poco iluminada. Gerardo se empieza a poner nervioso. La histérica de Nerea da un chillido y se te agarra sin miramientos. Miras a Jordi y Gerardo, cuyos ojos están a punto de escapar de sus cuencas, y siguiendo su mirada alcanzas a ver lo que a todas luces es un murciélago radiactivo. O eso piensas, porque es verde y brilla en la oscuridad.

Explica que habéis entrado en la Cueva del Espacio-Tiempo, y que en su infinidad de pasadizos están todos los lugares y las épocas que han existido y existirán. Y que, con la combinación correcta de giros en el camino, se puede llegar a cualquiera de ellos. Pero os advierte asimismo que la señalización es un poco caótica y puede resultar confusa.

Sin más, el bichejo desaparece. Gerardo, que de vez en cuando resulta no ser una completa nulidad, decubre unas inscripciones sobre la roca que parecen flechas. Tus amigos son unos pusilánimes y tu primo, francamente, es un poco estúpido, así que todos se vuelven hacia ti y esperan a que tú decidas qué hacer.

Si decides seguirlas, pasa al 5.

Si quieres ir contra el sistema preestablecido y todos esos rollos e ir en la dirección contraria a la que apuntan las flechas, vete al 10.

Si te da igual, vete a freír espárragos. O sigue leyendo por el 8, como prefieras. A mí, me da lo mismo.



8

Incapaz de tomar una decisión por el grupo, sufres un ataque de ansiedad y acabas en el suelo en posición fetal, repitiendo una y otra vez: "No sé, me da igual, no sé, me da igual, no sé, me da igual...".

Tus amigos se juegan a los chinos si arrastrarte hasta el coche o abandonarte a tu suerte. Por fortuna o por desgracia, gana Gerardo, al que no se le había ocurrido decidirse. Consecuentemente, sufre un episodio similar al tuyo. Jordi y Nerea deciden unánimamente que cuando no es necesario tomar una decisión, es necesario no tomar una decisión.

Eso y que no pueden con los dos, se decantan por dejaros a los dos exactamente donde estáis, que ya sois mayorcitos.

FIN [Si no estás completamente satisfecho con este desenlace, vuelve al 7 y elige de nuevo]


9

Intentas evitar el contacto visual con Nerea y te arrimas un poco más a Jordi, a ver si lo capta. Te dices interiormente que en cuanto os acabéis el bocata le propondrás ir a dar un paseo por el río cercano. Pero seguís masticando chopped durante un buen rato. Por si fuera poco el pan está correoso y la cosa se alarga sus buenos veinte minutos.

Por fin te lo acabas. Mientras tratas de bajarlo con un buen trago de tu cocacola, le echas una miradita insinuante a Jordi.

El chico casi se atraganta con el pan revenido de la emoción pero parece que lo pilla. Esperas a que termine de toser chopped de oferta y, aprovechando que Nerea le acaba de dar un buen mordisco a su merienda y que Gerardo está abstraído en la contemplación del infinito, retas a Jordi a una carrera hasta el río y sales pitando.

Pasa al 11.


10

Argumentando que eso de las flechas debe ser para despistar, convences a tus amigos para ir en dirección contraria. La cueva empieza a no ser tan oscura, aunque permanece igual de húmeda -por cierto, que Nerea sigue sin soltarte-, y en pocos pasos os encontráis los cuatro de nuevo en el exterior.

Miras hacia atrás a tiempo de ver cerrarse el orificio por el que habéis salido. Se jodió el invento, Einstein, nada de viajes instantáneos desafiando la linealidad espacio-tiempo.

Os volvéis a la sombra del chopo a merendar. Gerardo por poco se atraganta con el pan, que todo sea dicho está un tanto revenido y díficil de pasar.

FIN [Si no estás completamente satisfecho con este desenlace, vuelve al 7 y elige de nuevo]


11

Llegas hasta el río y esperas a tu amigo, que aparece hiperventilando un buen rato después. Mientras el nenaza de Jordi se recupera empieza a oscurecer y tenéis que volver hacia el chopo. Parece que no se te arregla.

Recogéis a Nerea, Gerardo, la cesta y el mantelito de cuadros y camináis hacia el coche. Parece que tu primo y Nerea han hecho migas y van charlando animadamente a unos buenos veinte pasos por delante de vosotros, lo que os da la oportunidad de hacer manitas y seguir tonteando un poco.

Al día siguiente llamas a Nerea para contarle lo de las manitas. Ella te dice que Jordi tiene novio y que se la pega con todos y todas las que puede, así que le mandas a paseo.

FIN [Si no estás completamente satisfecho con este desenlace, vuelve al 4 y elige de nuevo]


12

Nerea se dirige refunfuñando hacia la entrada del último pasadizo, mientras Jordi y tú camináis con paso decidido hacia el misterioso Pasadizo Secreto.

Apareces sin Jordi en un Universo paralelo donde no tienes ni amigos, ni primo, ni perro que te ladre.

Has soñado el descubrimiento de la cueva. Se te acabó la aventurilla, loser.

FIN [Si no estás completamente satisfecho con este desenlace, vuelve al 5 y elige de nuevo]

Thursday, June 28, 2007

criticise this

Friday, June 15, 2007

"Escrito en la sangre"

Ya nos perdimos. Si fueramos almas nuevas, no tendríamos ningún problema en reconocernos. Como la primera vez, ¿te acuerdas? Nos vimos al instante, desde el fondo tus ojos hasta el reverso de los míos. Y ahí estábamos. Fue tan fácil, tan límpido. Absoluto. Sin lugar a dudas.

Si estos rasgos fueran los míos y no unos prestados, cuando te dignaras a mirarme yo me atrevería a devolverte la mirada. Nos encontramos en la misma y al tiempo distinta existencia, habitando en apariencias prestadas. De segunda y tercera mano, heredadas.

Te miro y, desde tus profundas pupilas de india iroquesa Casalarga, me reflejo para ti como una simple forastera rostro pálido, sin tierras ni origen. No rechazas tu dualidad de espíritu, pero sí la escondes. Es ahora frágil, y la cubres. Pero yo ya no puedo verte, ni entenderte.

Sólo miramos el recipiente y no somos capaces de vernos. Ya no lo entendemos. Todo lo que nos encontramos nos resulta familiar, todo lo que vemos lo hemos vivido ya.

Renuncia a tu farsa y yo me olvidaré de mi inocentada universal. Tan sólo estoy pinchada, admitámoslo.

Partamos de la base de que ambas somos igualmente indígnas de la otra. Con el conocimiento de que ninguna de nosotras puede aspirar a nada mejor. Lo sabemos, siendo almas ya perdidas.

No nos conformemos, ninguna podría. No se aceptan descuentos.

Olvídalo. Consumámonos buscando lo que con toda certeza no puede duplicarse o vivamos de piel para adentro. Respiremos ausencias y bebamos el vacío. Aceptemos sucedáneos y burdas imitaciones.

Nada, nada te cubre. Déjalo en blanco. Del todo vengo, a la nada voy.

Sunday, June 10, 2007

SOS (get me out of here)

Thursday, May 31, 2007

minute and a half i'll never get back

Monday, May 28, 2007

'back seat'

life. it's like the back of the bus. i've always preferred the back seats. usually less crowded, much more cozy.

and just like that, i've noticed a change: i use to sit on the one in the corner, the one that's another three seats away from the exit and at least two people have to get up or move in order for you to get out. but, now, i never go near that one. i prefer the one in the opposite corner, a complete open way for the exit. i have to know i can smoothly slide out of there any second, without so much as anybody even noticing it.

so what if i don't ever catch that bus where i feel like riding till its last stop? who says i have to want to? i'll get down whenever i want to, wherever i feel like.

if i haven't used all the credit in my public transportation card, that is, and some bus actually let's me in.

for now i'm going on foot wherever if the distance allows me to, anyway.

Friday, May 25, 2007

"Cincuenta años luz de anchura"

Siempre pensé que eso de la fé era una tontería, hasta que entendí que la verdadera fé consistía en creer en algo más allá de uno mismo, como la esperanza o el amor.

Una tormenta eléctrica puede alterar el continuo espacio-tiempo. Y esto no lo digo como un acto de fé. Lo sé. He estado allí, y he vuelto.

Doblé las reglas de la física y, desafiando a la mismísima Teoría de la Relatividad, viajé al futuro, al planeta donde siempre supe se convertiría en nuestro hogar, y comprobé que todos mis cálculos eran acertados: seguimos enamoradas dentro de cien años.

"2040"

That was the year I voted for the neo-neo-nazis, as a joke. Freaking joke catched up and they turned up to actually be elected. Bad year for nazi and Hitler jokes. Good one for jew ones, though.

"The painting"

He spent his entire life painting it. In his head. By the time he was forty, he already had it perfectly defined up there. Every stroke, every color, every exact shade and lighting had been thought of.

He had seen himself forced to work laboring, boring, mind-numbing tasks in an uncreative repetitive job to have the luxury of a roof under his head and food on his plate. He had to work in order to live. And he had to live, because he had a purpose. And that purpose, was the painting.

While his work partners' souls kept dying little by little, his not only remained intact, but grew, flying back to his painting, to his one true work. As his brain wasn't much needed for his mindless job, as soon as he checked in, his mind separated from his body to the much awaited time when he'd be able to stand in front of his perfect-sized canvas, surrounded by all the down to detail right supplies, and paint.

Finally, he'd have the means, the time and the easiness of mind to finally get to paint.

"What a couple"

She had that kind of look. By only laying her eyes on you she could make you feel either like the lowest scum on the face of the Earth or the most priviledged living being on the Universe.

Him: pale skin, fair hair. Clear eyes with the darkest longest lashes I have ever seen, man or woman. Made him look lost and vulnerable, but not effeminate. Diverting looks. Once he opened his mouth and that sweet enchanting voice of his emerged from his vocal cords, he owned you.

Both of them could break the world, together they would rule it.

What a couple they made, the homosexual woman and the so very gay man.

"I think I might be turning into a witch"

I read this children's book as a kid, about how witches were already born with their glasses, giant asses, brooms, fully dressed, pointing hats and all. Just very small sized. Their old appeareance was always there. So, I've always thought that witches are born, not made.

But, just the other day, I started to feel a wart sticking its way out to the tip of my nose.

I know, seems like it's nothing. A wart's just a rough tumor. Nothing to worry about, right? But then, this morning I woke up feeling like a hundred and fifty years old.

Just tired, you'd think. It's true that I only look about eighty years old, but, still, I'm starting to get worried. I'd swear I was fifteen when I went to bed last night...

Monday, May 21, 2007

"Inadequate reincarnation"

In my next childhood, whether I am born a girl or a boy, I'm going to own a skateboard. I'll spend the Sundays from my pre-teens to my twenties skinning my knees, elbows and ankles learning how to properly do ollies, kickflips and frontside fakies. I will air walk, heelflip and McTwist right through your next boyish or girlish bodily shape all over town. I'll probably never see you again.

By the time I'm nineteen I won't stop living, but start to re-invent myself. I'll twist my life around without waiting for it to start.

I'm not going to be respectful, but I will expect to be respected. Misundertanding people's reactions and emotions will be my everyday routine.

I won't wait for the moment, I'll grab what I want when I want it. I will be financially independent as well as emocionally codependent. People will go through me and I will go right through them. I am going to really need of -but not really care for- them. They'll use me as much as I'm going to use them.

At age twenty-three I won't be losing all hope. My schedule's not going to have the tiniest open slot for me to even stop to think about the meaning of that word.

I'll be careless, not sexless. I won't stop to think or consider anything for a single moment. I'll act. Do. My memories won't have time to sink in and hunt me. At least not at first. But surely I won't worry for so much as half a second about building any memories.

I won't cherish my time, I'll burn it away. I will have a big, obnoxious, loud life.

No love-making for me. I'll fuck around. Break as many hearts as I can, half of those not even intentionally. I won't care, and they'll stay. They'll go away and I won't be the one to regret it either.

Affection, love and passion will be totally separate businesses for me. I will never get more than one of them from the same person. And I won't recycle.

Intimacy won't be part of my vocabulary nor my life.

You won't stay for much in it, and you'll be better off.